Muchas gracias por ser parte de este proceso.

“Muchas gracias por ser parte de este proceso. Desafortunadamente el equipo creativo considera que en esta producción no tenemos algo que ofrecerte”

Entre ni el barullo de la plaza, el ruido interno en mi cabeza de «sí o no», la culpa de la combinación más rara entre un chocolate caliente, crepa de plátano con nutella y las papitas fritas que acababa de comerme, no hubo más que un silencio y calma (creo). Solo era un correo y contenía la frase más temida a recibir por muchos que nos encontramos en proceso de audiciones: Gracias, pero no gracias.

Las preguntas son infinitas, se paraliza el tiempo y la angustia comienza a crecer dentro:
¿Por qué no quedé?
¿Ya terminó todo?
¿Será que me puse el outfit inadecuado?
De seguro notaron mis nervios.
Tanta inversión en cursos y clases ¿para esto?
¿Para qué hacía el viaje si me iban a decir que no? No contaba con ese gasto…
¿Qué es este sentimiento? ¿Por qué decidí intentar esta profesión?
Y la peor: ¿será que no tengo talento?

Alto ahí. Nada ni nadie podrá evitar que sientas estas emociones. La desilusión, tristeza, ansiedad e incertidumbre son etapas que creo necesarias para acreditar tu crecimiento en esta parte de tu historia .

¿Algo que ofrecer? Sabes algo, creo que prefiero pensar lo siguiente: tienes TANTO que ofrecer que para la reducida lista de características necesarias para esta específica producción, resultas inadecuado. Pero es mucho más sencillo darle la connotación negativa en vista del resultado obtenido y que buscamos pertenecer. Conseguir un sueño, quién diría que perseguir un sueño sería sencillo.

¿Por qué es tan complicado? Uy, una infinidad de factores. Puede ser que te sientas tremendamente identificado con el proyecto y sea tu sueño participar, porque quieres probarte en las grandes ligas, y a esto me refiero porque no existen tantas producciones de calidad en donde no solo sueñes con brillar orgullosamente en aquel programa de mano, sino que tengas la oportunidad de trabajar con los mejores, exploten tu talento y te hagan ser el mejor. Eso es complicado.

Volvamos al presente. Voy en un vuelo de regreso a casa, como muchos de mis amigos que tomamos el riesgo de subirnos a un avión a ofrecer tanto, para ver si podíamos acotar lo suficiente. ¿Que cómo me siento? Aún no lo puedo describir muy bien. Pero te cuento así fresquito para alterar la evidencia lo menos posible (procuraré reservarme la edición): me siento orgullosa de mi trabajo, de valorar lo suficiente para no permitir que ésta “negativa” me tumbe como pudo haberlo hecho antes (porque lo admito, lo ha hecho). Porque aunque sea lo que sea (decisiones de perfil o no) yo prefiero pensar que así fue y que lo que entregué en esa audición era honesto, vulnerable y capaz. Me siento triste, porque no avancé. Porque hice un esfuerzo en muchos aspectos que no se si estaba lista y que ahora habrá que enfrentarlo. Me siento cansada, porque dormí fuera de casa, me enfermé del estómago, me bañé con la presión de agua más pequeña del mundo, en un depa pequeño, durmiendo en cama ajena (no tan cómoda pero si acogedora), recordé lo que era tener roomies y caminar grandes distancias con la mochila sobre mis hombros. El comprar un súper, administrarlo. El perder la comodidad de tu auto o las calles conocidas. El recordar disfrutar de perderme en la ciudad, los museos y de las costumbres de la gente. Tlacoyos en la calle y aventarte a probarlos (aunque sea poquito). Me siento valiente, porque la ciudad no me asusta, ni sus historias, ni sus personas. Al contrario, me motivan y me emociona el encontrarme con ese tipo de retos (por más intensa que suene). Me siento sorprendida, de todas estas emociones porque no sabía que esto significaba tanto para mi, lo cual deberé soltar, y procurar contarte lo importante de prepararte y seguir adelante.

Porque tuve la oportunidad de hacer un proceso de audición con gente increíblemente talentosa. Porque tuve la oportunidad de hacer una audición frente al equipo creativo de un musical posicionado en Broadway. Me di la oportunidad.

¿Que te digo? Es maravilloso ver a la gente llegar puntual a sus audiciones. Con partitura bajo el brazo. Verlos a unos concentrados, algunos alejados pero alertas. Con sus termos en mano, sabrá Dios si solo era agua caliente y miel, té, o la bebida que les diera ese extra de seguridad como la pócima que les da Michael Jordan a los Looney Tunes al medio tiempo de los monstars (space jam). Notar sus nervios antes de pasar y darte cuenta que claramente era un espejo a ti mismo. Sus sonrisas al cruzar la puerta y al salir, o algunos suspirar. El ir y venir del staff de producción, que no para, que se les nota cansados de escuchar a tanto cantante, caminar las mismas distancias un día entero y que probablemente sus únicos breaks sean para ir al baño o comer. El reconocer a tu gente y sentirte menos nervioso al menos, dividir el peso al conversar de trivialidades y darte cuenta que estás en una audición y lo “prudente” sería re leer una partitura que ya te sabes.

Que si tomas agua. Que si mejor ya no. Que si las pastillitas de propóleo, los granitos de sal o las ocasionales trompetillas de algún vecino o vecina. El sentarte en las mesitas altas porque están más cerca de la puerta o mejor pararte. Pensarle para ir al baño para que no te vayan a regañar por ausencia. Escuchar tu nombre acompañado de un “prevenido” y que la electricidad te recorra el cuerpo. El notar que alguien viene completamente solo, está nervioso y no sabe si puede integrarse a tu grupo (puedes hablarle, ser competitivo no significa no ser amable).

Que ¿qué fue lo que sucedió dentro de la sala?. Te puedo contar parte por parte. Cómo llevaba el suéter negro, mis botitas y la falda rosa (que es cómo mi signature en la vida y aún no entiendo cómo llegué a eso dado que es un color que detestaba, pero ok de vuelta a la historia). Cómo abracé mi book para sostener cada parte de mi. Como ví al piso y al levantar la mirada sonreí, ví la puerta abrirse y al escuchar: «Jimena, adelante» caminé con seguridad. Cómo dejé mis partituras en el atril, observé el cuarto, saludé a todos los presentes en español y posteriormente en inglés (porque sentía que sería demasiado descortés al no hacerlo). Cómo me pidieron interpretar la pieza, sentí la electricidad, los nervios y dije: DÉJATE IR. Y así fue. Conté una historia, aproveché mi momento. Terminé y lo más inesperado y agradable fue recibir comentarios positivos.

Suena bien padre, ¿no crees? Tantos comportamientos sociales, todo en un periodo de 30 min a 1 hr. Por eso mi insistencia de: ve, lánzate a la audición, vívelo tú y cuéntame tu historia.

Hoy mi historia no es como maestra, sino como cantante. Cómo empaque y me fui de casa pensando que ahora sí estaba empezando un proceso que podría llevarme lejos de todo lo que tenía tan cerca. Y aunque suene bien dramático (finalmente así somos los artistas) ya estoy de vuelta, créeme que aquí es donde te das cuenta de qué estás hecho, tú y tus sueños. El pasar una sensación de ansiedad que jamás había experimentado: “te avisamos por correo”. Mejor me hubieran dicho que me moría (broma). Pero siendo honesta pensé: “y ¿si sí?. Ay nanita, ¿qué implicaría? No había llegado tan lejos, no había experimentado esta madurez y comentarios positivos. Ese día, había caminado muy lejos de casa, y aunque no soy muy apegada, por unos minutos, mi mundo comenzó a desmoronarse, con la promesa de construir algo nuevo y diferente.

Volvemos al inicio de mi historia. Tres personas en una mesa en una plaza donde mi historia pasaba junto a la muchísimas más. Con el celular en la mano, dando refresh sin parar pensando «ok, sí, va» y justo antes de que mi mente pudiera divagar más, recibí el “fatídico” correo. Pensé que desataría otro tipo de emociones en mi, pero aparentemente no lo fue. Me sentí de alguna manera, libre. Y por supuesto al día siguiente, muy enferma de tanto estrés.

El viernes volé a casa, siempre volando en mi cabeza. Los sentimientos por todos lados, porque tuve un pequeño destello de un mensaje del universo que continuamente me dice: esto podría ser. Me lo dijo cuando decidí cantar un solo por primera vez y quedé. Me lo dijo cuando decidí audicionar en proyectos de escuela y quedé. Cuando quise audicionar a AMDA y me ofrecieron una beca (pero no pude asistir). Cuando tomé el primer vuelo y tuve el primer callback. Esto siempre podría ser, pero ¿estaré lista? ¿Será el tiempo? Creo que cuando es para ti, es que la vida lo cruza en tu camino. No hay casualidades. Solo señales en el viento.

Antes de que consideres que mi historia puede ser un second best o un fin más de cualquier cantante en un filtro muy pequeño, no terminé de contarte que mi correo concluía con: “Gracias, nos vemos en las próximas audiciones”. Por supuesto, genérico para darse abasto con la cantidad de personas a enviárselo. Pero la diferencia es que yo reconozco que mis sueños, mis ideas, yo no lo soy. Así que, sí, gracias. Por la oportunidad de escucharme, pasar filtros y permitirme hacer una audición frente a los grandes. Gracias a mis maestros que me prepararon para este momento. a cada persona que se tomó el tiempo de mandarme buenas vibras y apoyarme en mis momentos de duda. Por supuesto que me verán con muchísimo que ofrecer, abrazando con valor nuevamente esta vertiginosa incertidumbre.

Nos vemos en las próximas audiciones.

¿Tensión en la voz? Tal vez sea tu postura

Es un wild guess. La realidad es que hay muchos factores que influyen en nuestro desempeño vocal, trabajar con tu cuerpo es interesante y difícil a la vez. ¿Por qué? pues porque es tu cuerpo. Es perfecto y está diseñado para caerse y levantarse. Pero como la persona observadora que soy, debo compartirte que muchas de las personas que pasan por mi salón han tenido un tema sobre la postura (yo incluída).

Como buena estudiante intensa, admito que tenía la necesidad (o quizás necedad) de querer incrementar mi rango en algún momento. Me preguntaba el por qué de no poder alcanzar ciertas notas altas, o de llegar a algunas con tanta tensión (en mi cuello sobretodo, parecía que cargaba pesas) Durante este proceso mi maestro notoriamente llamaba mi atención pero yo decía «no, de nuevo» (Ahora que lo pienso ¿para qué forzarla?) la verdad es que la voz da de sí en el momento menos esperado: cuando estamos relajados (y vaya que me costó trabajo entenderlo).

Intentamos de todo: cantar recargada en la pared, sentada, cuello relajado (dos dedos atrás de la nunca y cuando sientas aguadito, felicidades ahí canta), almohadas, le echamos la culpa al gym, a los intentos de pararme de manos, a mi voz pesada y pastosa, la falta de apoyo, la alineación de los planetas. TODO.

Así que me alma inquieta comenzó a buscar las respuestas de la vida, y me topé con la maravillosa Técnica Alexander. 

¿QUIÉN ES ALEX?

En realidad es solo su apellido, su nombre es Frederick Matthias Alexander. Su historia la pienso y siento que es extraña: un día nuestro querido amigo se quedó sin voz. Es correcto, como lo estás leyendo. Actor y pierde su elemento esencial, así que como dicen que la necesidad es la madre de todas las ciencias, Fred inicia un viaje de autodescubrimiento para recuperar su voz a través de la conciencia y desarrollando su maravillosa técnica.

¿Cómo definirla? bueno en la página oficial la describen como: el arte de hacer un buen uso de uno mismo. Lindo ¿no crees?. Unos años más tarde, tuve la oportunidad de ir a una master class con excelentes maestros, entre ellos llamó mi atención Louise Phelan, maestra certificada en Técnica Alexander y cantante de Jazz. Bien dicen que las personas que están apasionadas por un tema terminan por contagiarte su entusiasmo, y es que en ese momento lo que explicaba tenía ¡todo el sentido!

De entrada nos comentó que si bien, el cuerpo está tenso y debe necesariamente tener ciertas tensiones para sostenerse, el exceso en ciertos puntos es clave para el desacierto en nuestra búsqueda de control vocal. Es decir, no podemos evitar la tensión y colapsar (de mis frases favoritas). No todo es malo, y hay que saber pasarlo.

Si desde hace tiempo me lees te habrás dado cuenta que no solo aprendo en analogías, sino las explico y trato de verlas todos los días ¿me sigues? entonces sabes de lo que hablo, por supuesto que hizo click conmigo porque justo nuestro cuerpo es así: perfectamente imperfecto, donde unos días estará al 100% y otros en 40% y lo importante es no perder nuestro centro, nuestra persona, nuestra voz. En este mundo donde constantemente leo acerca de estar presente, del mindfulness, de las ocupaciones, de los pendientes y el constante ajetreo de la vida, admito la sensación de «perder mi voz». Perder mis deseos, mis direcciones, mis ideas entre el barullo intenso de la sociedad. Y mientras nos ponemos más introspectivos, podrás darte cuenta que tiene sentido mi analogía: ¿Cómo queremos liberar algo que no sabemos qué es lo que pasa? ¿Cómo estar conciente de mi cuerpo para poder alcanzar ciertas notas?

Honestamente esa breve lección que tomé, fue suficiente para hacerme reflexionar y considerar conocer más al respecto. Lo interesante aquí es que no todos son especialistas en esta técnica (hay muy pocos en México,) y para certificarte como tal requiere de un estudio como de 4 años. Si te interesa más acerca de la técnica Alexander te dejo la liga aquí de la página de facebook: https://www.facebook.com/AlexanderTecMex/

Volviendo a mi historia y siguiendo con mi viaje de entender que era lo que pasaba, comencé a observar detenidamente mi cuello vaya que había tensión (real) entonces comencé a trabajar en respiraciones más profundas, en control abdominal más lento, a regresar al punto de partida. Darme la oportunidad de entender qué era lo que me pasaba frente al espejo y de entrada aceptar que algo no estaba haciendo bien. Que no importaba si ya tenía 4 años tomando clases y ya tenía una «cierta habilidad», había que vencer el ego tantito y entender que si quería volver a tener control sobre mi cuerpo, habría que darle paciencia y eventualmente control.

¿Qué me ayudó en ese entonces? consciencia en mi postura, ballet, dejar los ejercicios que provocaran mayor tensión en la zona de mi cuello.

¿Qué te recomiendo? Antes que todo, si tienes la oportunidad de ponerte en contacto con alguna persona certificada en la técnica Alexander y recibir algunas sesiones ¡adelante!. Creo que está demás el comentarte que adicional a tu calentamiento vocal, hagas un calentamiento corporal antes de clase. El maestro Jeff Ramsey nos recomendaba hacer este tipo de ejercicios DIARIO. Decía que si queríamos un cambio en nuestro rango vocal, esto debía ser parte de nuestra rutina (OJO: estos NO son ejercicios de la técnica alexander, estos solo son ejercicios para las cervicales y columna)

Así que la próxima vez que sientas que tienes este tipo de problemas, considera revisar tu postura no solo en clase, sino en tu día. Procurar practicar algún ejercicio que te permita estirarte. Si hay una mejoría, no dudes en contarme 🙂

¡Nos vemos en clase!

Acrobacias vocales. Precisión, Perfección y Presión.

Q

uerido cantante espectacular:

Recuerdo que cuando estaba aprendiendo a desarrollar mi técnica mi maestro comenzó a notar ciertas características en mi voz: mucho control, high belt, graves con cuerpo. Muy bonito. Los retos crecían con el objetivo de seguir aprendiendo y creo que solamente yo era la que no estaba presente durante ese proceso, lo veía como un hobby, como algo natural, robótico inclusive. Nunca pensé que llegara a ser importante, hasta que comencé a sentir la presión y comencé ya no a retarme, sino a presionarme con trabajo, proyectos, sonidos y bueno un día me rompí (esa historia será para después)

A los cantantes nos fascina llamar la atención. Todos esperamos esa nota altísima, comprometedora, inalcanzable, imposible. Todos queremos ser ellos, excepto cuando no lo hacen, dejan de sernos tan llamativos cuando tienen un instrumento saludable, bonito, estable, con buen tono. No. Queremos más. Queremos empujarnos a más.


Cuando uno muestra su arte, es obvio que está abierto a la crítica y hay de todas opiniones: el/la que:

  • Grita mucho (noisy)
  • Qué increíbles notas llega, con qué habilidad y agilidad.
  • Canta «equis»
  • Se parece/suena mucho a ______
  • Muy pilludo
  • Muy grave
  • Muy nasal
  • Vibrato de borreguito/casi no vibra

Mi lista podría seguir y seguir. La presión se siente: ¿quién soy si no soy la belter? ¿qué soy si no soy la de la voz con mega cuerpo? ¿ya por eso no puedo ser la mejor? ¿ya por eso no puedo tener un solo?

Sigamos elaborando. Hace unos días salieron las nominaciones al Grammy Latino y resulta que Ha.Ash no fueron nominadas. Desconocía del asunto, ni enterada estoy de los Grammys, pero sí de un comunicado que hicieron en Twitter haciendo notoria su inconformidad de competencia, de constante juicio, de dar el kilo, el trabajo extenso, de visitar países, numerosos fans, conciertos vendidos y cansarse de estar buscando un reconocimiento que antes de que me digan claro que lo quieren (y estoy segura que así es) se percatan de lo verdaderamente importante: el valor de su música por ellas mismas y por sus fans.


Aplausos.

Volvamos a nuestra realidad. Querido cantante, lo primero que me preguntan en clases es si puedo hacer algo con mi registro de silbido (whistle notes) No. No tengo control, pero por tu insistencia y un poco de presión social (admitámoslo somos humanos) lo intentaré y te platicaré de mi proceso. Entiendo, es llamativo, es maravilloso. Tu party trick. Pero hasta en estos clips de Mariah Carey podemos notar que no es lo principal (corre video):

Me gusta pensar que la voz bonita no es la más vibrada, trabajada, notoria, potente.

La voz bonita es algo con lo que se nace, te llega. Se siente. Te transmite un mensaje y te hace vibrar. Te hace comprender la belleza de lo diferente y romper con la búsqueda de peripecias vocales. Una voz saludable es aquella con la que podrás interpretar miles y miles de canciones hasta más allá de tus 60 años.

Acá un ejemplo de lo que hablo, algo que considero tiene balance de elementos interesantes, complejos y que aun así me permite escuchar lo bonito de su talento (ojo, es solo mi opinión y creo que puedes estar en tu derecho de opinar diferente)

https://www.youtube.com/watch?v=OYIOadE_ztA

Hoy escuchaba a Luis Miguel en su concierto “VIVO” y es bien notorio donde cubre algunas de sus vocales, una emisión más cerrada, protegida, bonita. Donde decide que sus mismas notas altas serán abiertas y brillantes. Claro, si quiero aguantar una gira, un concierto de casi 2 horas, debo de hacer todo lo posible de tener una condición física y vocal óptima. Genio.

Querido cantante, te invito a  que no sientas la presión de sonar como alguien más. Aprecia, valora la increíble y maravillosa cantidad de colores, texturas, potencias y tonos que existen en otras personas. Admira y ve más allá que una copia. Ve por tu estilo, tu identidad, tu valor. Porque como lo menciono en clases, la voz es como la huella digital, no hay dos voces idénticas ¿sabías eso? ¿ya te sientes especial?

Date tiempo y paciencia de trabajar cosas verdaderamente importantes y de valor. Ojo, para nada quisiera demeritar la habilidad y acrobacia vocal que alguno de mis compañeros posee, PARA NADA lo elogio y aplaudo, por que habla de un talento, trabajo, una habilidad única y que por supuesto tiene muchísimo que ofrecer a un público. Pero creo que en ocasiones pecamos y abusamos de estos recursos para complacer a alguien más (si no es tu caso, keep on going!! lo digo de todo corazón), generando una frustración si nos toca cantar una canción que no tiene una nota “importante” cuando en realidad, el poder tener la oportunidad de interpretar toda una canción ante un público, lo fue.

Valora, ¿qué te gusta? 10 segundos, por casi 5 minutos de moverle las emociones a alguien. Confía en ti, no necesitas que te volteen a ver. El aplauso es delicioso, por supuesto que me encanta y me fascina cuando me lo gano, me turba cuando lo escucho casi en eco, espaciado. Pero cual fe ciega, no puedo dejar que lo que más quiero me tumbe, me distraiga y pierda valor en mi trabajo. No puedo dejar que esto me exprima y en alguna ocasión me llegue a desgastar y pierda lo más bonito que existe, que sólo existirá una vez y que solo yo puedo decidirlo: mi voz.

Así que la siguiente vez que sientas el agua al cuello respecto de tu desempeño, de tu contenido, de lo impactante, recuerda quién eres (cuál Rey León) Recuerda la razón por la que iniciaste, lo que aportas a este mundo y ponte a trabajar en objetivos claros. Si es un whistle lo que quieres desarrollar: adelante. Si es un high belt increíble: be my guest. Pero que sea porque así realmente lo quieras, porque vayas a utilizarlo. Porque vaya contigo y con todo lo que quieras compartir. Seguiré informando de mi aprendizaje con el whistle.

Nos vemos en clase.

Quiero cantar ¿Por dónde empiezo?

La pregunta del millón.

¿Qué canto?

Cuando llegué a mi primer clase de canto el procedimiento fue sencillo. Fue como un «check-up» preguntas de rutina:

  1. ¿Qué haces aquí?
  2. ¿Qué te gustaría aprender?
  3. ¿Has tomado clases de canto antes?
  4. ¿Conoces términos como: rango vocal, voz de pecho, voz de cabeza, voz mixta?
  5. ¿Cuál podrías decirme que es tu mayor problema al cantar?
  6. ¿Qué te gusta cantar?
  7. ¿QUÉ VAS A CANTAR HOY?

Pasa muy seguido que por mi puerta entran alumnos con muchas ganas de aprender pero en cuanto les digo ¿qué quieren cantar? el rostro cambia de la vergüenza al pánico. Claro, procuro dar los suficientes ánimos (como ya lo habrán notado en clase) y decirles que está bien, que pueden cantar lo que gusten, que es SU CLASE y que me encantaría verlos y escucharlos cantar algo que fuera enteramente de su agrado a lo cual normalmente la respuesta es: «no sé» «dime tú».

PARÉNTESIS

Cuando inicié en mis clases de piano, íbamos conforme la guía de un libro que mi maestro cuidadosamente había seleccionado para mi. Primer reto: tocar las «martinillo». Entiendo, melodía simple, con un acompañamiento lejos de complejo. Algo nivel «bebé».

He analizado muchas veces este punto y a veces regreso al mismo lugar pensando «no estoy segura si hay canción: nivel bebé». Y es más ¿por qué iniciar con nivel bebé si ya sabes hablar y cantar?

Permítanme elaborar aun más (que estoy algo inspirada mientras como nieve de chocolate directamente del botecito -no shame. Creo que cuando llegas a tu primer clase de canto es responsabilidad de nosotros como maestros identificar tus áreas de oportunidad, el estado en que se encuentra tu voz y definir un curso de acción a tomar. De ahí que yo siempre digo en clase que no existe un hilo negro al momento de enseñar, pero que es muy improbable que dos personas tengan los mismos ejercicios, objetivos, estructura. Las clases creo deben ser personalizadas y ojo maestros: nosotros debemos ser muy atentos al escuchar lo que busca nuestro alumno y por lo tanto ser esa guía.

Volviendo al tema y siguiendo con ésta barbaridad de que tu puedes iniciar con cualquier canción: lo sostengo. Ahora que el avance que vayas teniendo dependerá de tus habilidades físicas, mentales y también del trabajo junto con tu maestro.

¿Qué te recomiendo para no llegar en blanco a tu clase?

  1. Escucha muchísima música. De todo tipo, de lo que te guste: vocalistas hombres, mujeres. Diferentes géneros.
  2. Haz una playlist en plataformas de reproducción en streaming. Yo hago esto con mis alumnos. Hacemos una playlist compartida, de forma que van agregando canciones que les gustaría (les digo, piensa en corto, mediano y largo plazo) ¿cómo te gustaría sonar? ¿qué te gustaría lograr? Se vale soñar. Ya de por sí, esta clase será lo más divertida, imaginativa e intangible, por qué no sería válido que yo te permitiera agregar canciones que ni tu ni yo sabemos si podrás interpretar. Sólo si te arriesgas 😉
  3. Haz tu book. Tu libro de partituras. Vaya como le quieras llamar. Ya he hablado de esto antes, es la forma más responsable, la más adecuada y la mejor de tener un control de lo que vas preparando. Es tu carta de presentación en audiciones de musicales o si ya eres súper tech pues entonces en tu ipad, donde podrás llegar a hacer una audición a un grupo versátil y tener unas cuántas canciones a la mano.
  4. ¡Aprovecha tu clase! Hace un momento le explicaba a una nueva alumna cómo sería su estructura de clase y lo que yo recomendaba. Crear una especie de rutina. Sin embargo para que funcione también tienes que estar en el mismo canal. Aprovéchalo, es tu momento y si un día quieres entrar por mi puerta (por favor con aviso previo) y solo cantar, hazlo. Si quieres vocalizar, hazlo. Tú tienes el poder de decisión (claro, tendré que intervenir de vez en cuando) pero es válido lo que tu buscas 🙂

Ok. Después de esto ¿aun no sabes que cantar? piensa que necesitas una canción para tooooodo en esta vida de audiciones (piénsate ya en el escenario). Recuerda que las audiciones se preparan cuando no hay audiciones. No lo pienses demasiado y comienza por una canción que te sea familiar, cómoda inclusive. Es importante reconocer que estás desarrollando una habilidad y que no hay vergüenza alguna en iniciar con una canción que ya esté demasiado escuchada, «básica» inclusive. Me choooca esa idea. Tú puedes cantar lo que tu quieras, tú puedes hacerlo sonar totalmente diferente con tu personalidad, con tu voz, con tu fuerza. Así que ¡inténtalo!

Porque el amor y la música, pueden cambiar el mundo.

I’m back!

Después de un tiempo de pausas, donde me permití dejarme ir a donde la corriente me llevara (algo que normalmente me cuesta algo de trabajo). Honestamente este medio año ha sido un gran viaje, una fiesta y un momento donde tuve que hacer una breve pausa por haberme dejado en un lugar interesante: el punto de inicio.

Que te puedo decir, es casi la 1:00 am, estoy en extremo cansancio y en proceso de recuperar mi cuerpo y mi mente de la exigencia post funciones (y que además traigo la información lo suficientemente fresca) pero no puedo dormir sin terminar de hablar de algunos puntos que considero importantes del aprendizaje/proceso como cantante a través de una breve historia de errores que llevaron al fracaso y en consecuencia al acierto y para mi, lo que es el éxito. Traté de resumirlos en lecciones a través de canciones (que curiosamente desatan la historia), así que este post es un momento de reflexión, aprendizaje y agradecimiento a través de canciones que me han llegado por las circunstancias correctas.

  1. Sueña: en algún momento recibí una invitación a una audición (justo como la serendipia que recibí en carrera y que ya había platicado alguna vez) no sabía del proyecto, no sabía de las personas. «Se veía bonito el poster» pensé. Era un día frío y gris (de mis favoritos del momento, y que ahora prefiero los de sol) recuerdo caminar atravesando el estacionamiento rumbo a una academia que jamás había visto (y que luego me llevó a tantas oportunidades) y al entrar me di cuenta que no había mucha gente en la fila. Le llamé a mis amigos cercanos, esperando encontrar algo de apoyo pues…moral creo (ya saben que uno se pone muy nervioso en las audiciones, y este era de mis primeros proyectos por fuera de la Universidad) saber que al menos ellos ya habían pasado por ahí de daría algo de tranquilidad, y para mi sorpresa, nadie sabía de esa audición y que me encontraba sola en un nuevo viaje. Importante chavos, una vez que audicionas es porque te interesa el proyecto, porque estás un 98% seguro que dispones del tiempo y tienes un nivel de compromiso. Volviendo a mi historia, la verdad es que, yo no lo tenía. En esos momentos me encontraba en un proyecto bastante demandante de tiempo, pensaba que los tiempos no iban a empalmarse, el típico «pues quién sabe si quede, luego ya veré» que sí me sucedió; que combinado con trabajo de oficina, se torna bastante complicado. Así que malamente no pude ir a los primeros ensayos, las primeras reuniones. No entiendo todavía cómo es que me permitieron quedarme si jamás me habían visto (la peor primer impresión) y todavía más chistoso: no tenía una forma de comunicación como los seres humanos decentes porque insistía en no hacerlo (hipster). Aun así, con todo pronóstico en contra, algo dentro, muy dentro de mi luchaba por estar y a la vez luchaba por zafarse. Finalmente mi trabajo fue lo que habló por mi en esos momentos, y tuve la oportunidad de ir probando el porqué merecía estar ahí y terminarlo. Me habían comentado que por mis horarios y mi falta de compromiso mi participación sería pequeña, sin embargo decidieron darme la oportunidad de interpretar una canción (una de mis favoritas desde siempre) y fue ahí donde pude entender esa frase: «siembra en tu camino un nuevo destino y el sol brillará». Moraleja: cuando te toca… te toca, a veces ni aunque te quites o te pongas, lo que me hizo entender que no siempre lo que empieza chueco tiene que acabar mal. Siempre es un nuevo día, siempre puedes mejorar.
  2. You’ve got a friend: Por favor, no llegues a un ensayo solo a cantar. Ve a aprender, a divertirte. A hacer amigos. El profesionalismo no está peleado con la convivencia, con los chistes, con las risas. No todo es técnica, no todo es suerte tampoco. Pero cuando vayas a un lugar nuevo, pregunta, conoce, atrévete, puedes ser quien tú quieras. Es tu oportunidad de abrirte a nuevas posibilidades y cumplir sueños, además de que la energía en un espectáculo donde en su mayoría son ensambles debe estar al mismo nivel, debe notarse esa convivencia natural. Esto último sí me pasó. Durante mis primeros proyectos fuera de la Universidad trataba de darles la mayor seriedad posible porque a eso quería dedicarme. Pensaba que la perfección iba en concentrarse en ensayos y que no sería lo suficientemente profesional y de pronto perdía ese llamémosle «recato», y bueno como diría Cantinflas «ni muy muy, ni tan tan» estar en un proyecto que me pedía soltarme y convivir fue bastante complicado, pero el proceso fue tan amable y consciente de mi situación que tuvo la paciencia de esperar mi evolución. Me considero una persona complicada para contar sus verdaderos sentimientos, y me abrí en el momento en el que me sentía lista, ahora que no cambiaría algo de mi proceso, sin embargo mi deber como maestra es decirte: inténtalo, trata. No sabes de lo que te estás perdiendo.. De nuevo: «winter, spring, summer or fall» todas las estaciones las he podido vivir junto a este proyecto los últimos 5 años.
  3. Enjoy the ride: hubo una ocasión que me sentí confiada, valiente. Que podía hacerlo todo. La palabra pudiera llegar a ser «soberbia» y la vida se encargó nuevamente de ponerme en mi lugar, en darme cuenta que no podía leer una partitura, sacar canciones de oído no era una habilidad que poseía y peor todavía que tanto orgullo no tendría que no supe pedir ayuda hasta el último momento, hasta que las lágrimas me dominaron al sentir las miradas de aquellos que pensé me juzgaban cuando solo querían ayudarme. Noté entonces que aunque felicidades a mí que lo intenté por mi cuenta, en realidad no había funcionado y eso estaba bien. Jimena que normalmente dice «yo puedo» «yo lo hago» «no no necesito ayuda» lo necesitó más que nunca. Ese día que decidí pedir ayuda todo fue más sencillo y pude cumplir un sueño del que siempre estaré agradecida: tocar un instrumento en un concierto. Porque en mi cabeza solo están los maestros que me enseñaron a tocar, a interpretar, el equipo que constantemente me decía que todo estaría bien. Que me consiguieron un teclado (el mismo con el que aprendí a tocar) y que fue la primera vez en la vida que alguien más me vio hacerlo. Rétate, equivócate (para eso son los ensayos) pero siempre apóyate de tus maestros y tus compañeros. Lo mejor es la canción que tenía que tocar: enjoy the ride, ‘cause if it’s fast or slow all I really know is I’m just gonna enjoy the ride. Y así he aprendido.
  4. Brindis: en una ocasión me dieron una canción que «poco tenía que ver conmigo» pensé (ilusa) que creía que era una canción sencilla y hasta fuera de lugar. Aprendí que la belleza de las letras te recorre todo el cuerpo, que despierta emociones, recuerdos que te permiten interpretar y darle vida a las canciones. La canción era «brindis» y sin saberlo se convirtió en mi lema, en mi filosofía de vida, en reconocerla  pensar «eso es Jimena». ¿Cómo lo logré? Me dijo alguna vez Germán Rodríguez: «muy bien Jimena, ya sabemos que cantas muy bonito, ¿pero qué más hay?. Me quedé helada. ¿Qué más puedo darte? ¿cómo conectar con algo que no lo siento? pensar que es difícil, complicado. Analizándolo del lado equivocado, perdiéndome de lo bueno, no viéndolo. Así que me senté a leer la letra, lento y pausado, conectar cada verso con alguna experiencia personal con la que pudiera ligarlo. El momento fue increíblemente incómodo, maravilloso y emotivo. No podía dejar de llorar (y claro en su momento no podía pensar que estaba en el buen camino) Me sentía extremadamente vulnerable, sin defensas. No quería sentirme así en el lugar que tanto amaba y que era el escenario. No quería mostrar mi verdadero corazón, tenía miedo y no puedo explicarles cuántas veces dije que no. Que no iba a hacerlo, que estaban explotándome de la manera equivocada, que yo no quería sentir ese conflicto personal y que mucho menos así frente a todos. De verdad culpé (en secreto) a mis maestros. Hasta que empecé a bajar la guardia. Empecé a fluir, a confiar en mi. A canalizar ese enojo en amor, en transformarlo (por que claro que es posible) Me di la oportunidad de dar un salto en caída libre y perdonar. Perdonarme, perdonar a las personas que alguna vez me hicieron daño y disfrutar (porque para eso amanecí, jaja y los demás lo entenderán) Hoy sigo equivocándome, pero trato de recordar a este momento y ¿saben cuál fue mi recompensa? el aplauso más ensordecedor que he llegado a escuchar/sentir. Inesperado. Más genial que el cuarto de los aplausos de Sabrina.  Y así veo mi vida: «atrévete Jimena, dí lo que sientes, y tendrás tu recompensa».
  5. Keep holding on: Esto es clave. Es importante soltar, entender y abrazar una decisión. Durante tu viaje en los proyectos harás amistades, congeniarás con tantas personas que se volverán clave en tu vida. Pero debes recordar que nada es para siempre, y que vivir el momento, estar presente, estar ahí es lo que puedes hacer para grabarlo en tu corazón para siempre. Esto de ambos lados: el decidir dejar un proyecto, el decidir dejar pasar, el sentarte en las butacas y pensar «carajo, yo pude estar ahí» (esto sí paso). El aceptar los tiempos, las decisiones y vivir feliz con eso. Y cuando así no lo sea, corregirlo, levantarte e intentar de nuevo. El saber que hay amigos con los que compartirás más que el escenario, sino la vida. Y que así como estuvieron juntos en ese proyecto, no estarán en el siguiente. Y no es motivo de llorar o sentirse triste. Sino el pensar que cada teatro, cada recinto conserva la energía que compartiste en algún momento.

¿Pero y esto qué importa como cantantes? Claro que importa, ser inclusivo importa. Ser tolerante, amable, cariñoso, defensor, soñador y cursi importa. Se parte de algún concierto con causa, que busque no solo formar «estrellitas» sino trascender en el universo haciendo el bien a los demás, entendiendo que eres un instrumento que puede mover emociones, historias y recuerdos. Eres arte y puedes hacer un impacto fuerte en el mundo con tu talento. No dejes que nadie te diga lo contrario. Comparte, ayuda, apoya. Suma, hoy tú puedes ser el cambio.

Ahora te cuento, Más Voces, es un concierto totalmente en vivo, con un cast de más de 60 personas (entre cantantes, bailarines, músicos, producción, staff), que ensayamos casi 4 meses para presentar un espectáculo con la mejor vibra, para convencerte de que sí puedes y que tú eres lo que se necesita para que este lugar sea mejor, y lo máximo es que el costo de tu boleto es directamente a beneficio de personas con parálisis cerebral, apoyando al Instituto Nuevo Amanecer y a Más Libertad Menos Barreras.

Entrar a un proyecto con gente tan motivada, talentosa e increíble solo te hace sentir que puedes y debes regresarle algo a este mundo. Es padrísimo el correr de un lado del teatro al otro, entre el sudor, el calor, el no poder respirar tan bien gracias al combo de un teatro helado y una máquina de humo y a la vez, estar en las piernas del escenario, viendo a tus compañeros entregar el alma y el corazón en el escenario, interpretando, dando sus mejores notas, movimientos. Todavía lo es más, cuando sabes que todos están en sincronía, vibrando igual, haciéndolo con el mismo objetivo: creer que la música mueve al mundo y puede verdaderamente cambiarlo. ¿Cómo? te preguntarás. Más Voces tiene una vibra mágica e impresionante, porque buscamos darle voz a los que no pueden hablar, movimiento a quienes no pueden hacerlo con completa libertad. Por aquellos meses y ahora de por vida me convertiré en mensajero y vocero de aquellos que quieran entregar un mensaje de paz y de amor. De valentía y gozo. Por la vida, por los amigos y por la familia.

Creo que era más que acertado regresar dando las gracias a mi proyecto favorito, mi mejor escuela, mis mejores amigos. Dejando ir lo que ya fue y se quedó para siempre habitando y resonando en cada pared de ese teatro, con la esperanza de volver pronto, por más. Pero no en letargo y en pausa, sino creciendo y recogiendo la cosecha de ese trabajo.

¿Qué sigue? Pues de entrada retomar la vida, las clases de canto, los coacheos y los posts, Creo que era así como me sentía todo este tiempo, a la espera en piernas de salir al escenario, de darlo todo como veo que lo hacen los demás. Esperando mi cue. Así que últimos tips:

  • Recuerda también por los siempres de los siempres que lo que no se ensaya no sale. Ensaya sin vestuario, ensaya con el.
  • Cuenta los segundos que tienes entre cambio y cambio.
  • Reconoce el escenario, el teatro. Rutas que te pueden ayudar en momentos de crisis (esto puede ser muy muy útil).
  • Pregunta, escribe, imprime tus hojas y toma nota de lo que se está montando. Organízate (pronto hablaré de esto con más detalle).
  • Ven y canta. Sigue cantando.

 

Nos vemos en clase.

4 razones para invertir en un micrófono.

Porque nos encanta la versatilidad, hablemos hoy de otro giro musical que podemos tener los cantantes. Gigs, jams y ensayos. Hoy saldré de mi zona de confort y hablaré como cantante de algo que quizás nos sea muy temido: los micrófonos *Suena música de terror*

Mi parte favorita de un ensayo o un gig, es cuando los músicos se instalan. Me fascina ver sus estuches, cables, instrumentos, stands, partituras/ipads. De verdad, se me pone la piel chinita de ver cómo hasta en eso hay un nivel de concentración. Su vida, sus años de trabajo están en la inversión de sus equipos. Quizás el hecho de que hermanos son músicos y que uno de ellos es guitarrista, actualmente de gira, cuidadosamente vela por tener la mejor calidad de sus instrumentos para darle un súper valor agregado a su gran talento, tenga algo que ver en mi gusto por los equipos.

Por otro lado, también he descubierto que es pesado tener que cargar con tanto equipo (vaya, físicamente complicado hacer algunas vueltas a tu auto para descargar digamos, una batería, un teclado), hace un año empecé a cantar en misas y sólo cargaba con un teclado portátil (muy ligero), un stand de micro, un stand para el teclado y se me hacía complicado, llegar muchísimo antes de la hora, conectarse, probar el equipo, ósea involucrarme como músico realmente, y no que no lo fuera ya o no lo considerara de ese modo, pero contamos con el maravilloso privilegio que como cantantes tenemos la ventaja que nuestro instrumento nos acompaña 24/7, no pesa, no «necesita» (y sí lo dejo entre comillas porque en realidad requiere de otro tipo de cuidado) de estuches, conexiones, stands, etc; puede que nos haga insensibles al tema de la necesidad del equipo.

Volviendo a este momento previo a tu ensayo o concierto pudieras sentir que no hay mucho que aportar (inclusive que ésta es la parte aburrida), y lo que es peor, esperas que todo el equipo se te brinde, ¡vaya¡ ¿cuántos de nosotros no hemos llegado a un ensayo , concierto, tocada (vaya, el escenario donde vayas a presentarte) esperando a que nos den micro en mano, sonido y todo listo para decir: 1, 2, 3, probando?. Aquí es donde quisiera hacer una nueva aportación y sugerencia: Aprende a adquirir tu propio equipo

¿Equipo? Pero Jimena, acabas de decir que tú eres tu propio equipo. Sí, y también creo que es importante tener TU micro y TU cable.

STORYTIME: Razones para tener tu micrófono:

  1. Higiene. Una vez me tocó tener un micrófono lleno de lipstick. Sí, lipstick. Y la persona que me lo dió, no era mujer. Quiere decir que ese micrófono había sido usado por «N» cantidad de personas o no lo habían limpiado después de alguien más lo utilizó. O que tal cuando te toca cantar en un bar ¿Has visto cómo hay personas que literal besan/babean el micrófono? Seamos honestos, nuestro instrumento depende de nuestra boca y como dirían en la película de Nemo «la boca humana es una asquerosa cavidad». Entiendo que habrán circunstancias donde no podrás ponerte tan requisitoso con el equipo que se te brinda, sin embargo, puedes tomar tus precauciones. Algunas sugerencias pudieran ser:
    1. Toallitas desinfectantes o spray. No es una solución permantente (porque en realidad la suciedad se guarda en la esponja que está dentro de la rejilla), pero puede ayudar en caso de que tengas que cantar en un evento con equipo que no es tuyo. Venden paquetitos de toallitas o sprays tamaño de viaje, con ellos al menos puedes limpiar un poco la rejilla para mantenerlo lo más limpio posible.
    2. Comprar una rejilla de micrófono: Si trabajas en un bar o banda versátil donde ya conoces el equipo que tienen, otra solución pudiera ser comprar una rejilla de micrófono (hay de todos precios, pero una rejilla para por ejemplo un Shure SM58 cuesta al rededor de $290 pesos). Así puedes llegar con tu rejilla limpia y personal (que es la bolita de metal que protege al diafragma).
    3. Conserva tu distancia: hablando de que se te proporcione equipo, aprende a cuidarlo lo más posible. Guarda una distancia aproximada de un pulgar de tu boca hacia el micrófono.
    4. Condiciones dignas de trabajo: Hola, cantar también es un trabajo y por si no lo sabías todos tenemos derecho a laborar en un ambiente digno y con recursos suficientes para desempeñar nuestra labor (ESTO TAMBIÉN APLICA PARA CANTANTES). Para redactar esta pieza, le pedí apoyo a amigos con experiencia en el tema, y no saben el gusto que me dió el saber que en la empresa donde trabaja una muy talentosa y hermosa amiga (ella canta en una banda versátil), la empresa lava las rejillas después de cada audición o evento.
  2. Profesionalismo: Una vez me invitaron a ser parte de una buenísima banda (shout out NUUP!). Llegando el momento de los ensayos, se me indica que nos reuniremos en un lugar a cierta hora. Total, llego con tiempo y pasa lo primero que les platiqué al principio, los músicos comienzan su ritual de «setearse» y ahí estoy, esperando mi micro (sin decir nada) y de pronto voltea uno de ellos y me dice «¿trajiste tu micro?… ¿QUÉ? (pensó Jimena un tanto nerviosa) ¿Mi micro?. «No, no tengo» le respondí. Amablemente me pasó uno que tenían ahí en el estudio y me sugirió en que adquiriera uno, inclusive hasta me dijo que no eran muy caros y que tendría puntos extra si me llevaba mi micro y mi cable, porque siendo honestos los cables se manipulan tanto que pueden dañarse. Entiendo que en producciones muchísimo más profesionales podrías dar eso por hecho (y que ni tanto eh, hace poco aprendí lo que es un rider técnico y vaya que es interesante). Pero hasta que no llegue ese momento, creo que puedes invertir en tu propio equipo.
  3. Práctica: Cuando fui al Berklee Latino, uno de los requisitos para el programa era llevar tu equipo. En ese tiempo yo tenía un Shure SM58 y me fui a comprar un cable (en total mi inversión habían sido como 2000 pesos). ¿por qué? porque tendríamos ensayos y sesiones de jams donde sería importante llevar tus instrumentos, estaban preparándonos para nuestra presentación final en un escenario. Piensa que no es lo mismo practicar con un cepillo, un bote con agua. Tu micro, tiene un peso. Tiene una respuesta y un manejo. Vamos a llamarlo como una «extensión tangible de tu voz», y creo que es importante que lo conozcas. A veces vemos cómo cantantes como Juan Gabriel (que en gloria esté) cantaba con el micrófono en el piso, intentamos imitarlo y resulta que no tenemos ni el manejo y proyección de su voz (mucho menos sus increíbles ingenieros de sonido).
  4. Pretty gear: Me encanta todo lo personalizado y lo que te da una identidad. Ya habrás notado que todo lo que sea rosa, rosegold o en esas tonalidades es algo con lo que me identifico (guilty of charge). Como te platiqué, tenía mi Shure SM58, que ocasionalmente compartía con otro de mis hermanos (hasta que se abolló la rejilla y pues pensé que sería un buen momento para hacer una inversión). Investigué un poco al respecto, y aunque quizás aquí me crucifiquen mucho, los shure no son santos de mi devoción (aunque sean los más utilizados y confiables). Me atrevo a decir que en gustos se rompen géneros y más allá de eso, en tecnología. Se vale buscar cosas que se adapten a tu voz. ¿Sabías que los músicos prueban sus instrumentos antes de adquirirlos? ¿por qué no nosotros? ¿por qué no habrías de investigar en esa extensión de tu voz para que reproduzca lo más fiel posible tu sonido? ¿por qué habríamos de dejárselo a alguien más?. Por supuesto, hay expertos. Creo que puedes asesorarte con expertos, pero no habrá nada como que tu lo pruebes. Así que por recomendación di con los Blue. Ah mi Blue encore200 en color Rosegold. Mi otro gran amor después de mi piano Yamaha (como verán, una vez que empiezas, ya no puedes parar). La realidad es que, al menos de lo que he estado leyendo, habla muchísimo sobre probar, lo que sea bueno para mi, no significa que sea forzosamente bueno para ti. Pero lo que sí podemos hacer, es conocer más al respecto. Hoy en día tengo mi micro, mi cable y hasta hace poco mi hermano, me convenció de mandar hacer cables personalizados (Literal es gris y tiene mi nombre, lo más bonito que hay). Como recomendación no adquieras equipo sólamente por el factor estético, sino que te sea funcional (por supuesto que si encuentras una opción que combine ambos, claramente ya ganaste…. como siempre). Otro pro de esto es que bien dicen, es diferente cuando sabes cuánto cuestan las cosas, esto también evitará que maltrates o seas menos cuidadoso con el equipo que te proporciona una producción.

En resumen: considero que adquirir un micrófono te da un plus en tu vida musical, te hace ser más consciente de manejar equipo profesional cuando se te provea, de ser responsable y darle mantenimiento a algo externo y necesario para tu trabajo. Si bien no siempre podrás utilizar tu micro o tu rejilla (porque dependerá mucho del proveedor y la marca del micrófono) el que tú estés preparado siempre será considerado con alta estima frente a los profesionales.

Nos vemos en clase.