¡SOS! no encuentro mi voz para cantar

«Todo el mundo con el paso del robot»

(Si no conoces electromovimiento de Calle 13, corre y escúchala).

Decidí cambiar un poco la existencia de este blog y alimentar mi sueño (chick flick) de tener un espacio donde pueda expresarme libremente. Sin saberlo, creo que tanto en sentido figurado, como en el técnico siempre estuve buscando mi voz. Así que heme aquí, escribiendo.

Este post va dedicado a mi amiga Enid, que me inspiró a abordar este tema y que me siento honrada me confiara compartir experiencias entre maestras, aprendizaje y alumnos, gracias 🙂

Ok. Así va la historia: Sábado de clases, estoy en break en espera de mi siguiente víctima (quiero decir alumno) y en eso recibo un mensaje de voz, invitándome a resolver un tema: Mi colega tiene una alumna y pareciera que tiene problemas para encontrar el acceso a su voz de pecho sin que suene flotada (Si le vas mucho a los tecnicismos vocales, quizás mi forma de explicar te parezca bastante burda, sin embargo preferiría pensar que es un tanto creativa y divertida). Ok, podrás decirme «pero eso es ilógico, cualquiera sabe que la voz, registro de pecho parte de donde hablamos, revisa si tiene algo de textura en su voz, el apoyo, etc». Estoy de acuerdo, sin embargo antes de entrar a un diagnóstico complejo, encontrar TU VOZ (ahora sí en un sentido un poco más existencial) puede resultar más complicado de lo que crees.

Técnico: resulta que dentro de toda esta ambigüedad del canto, voz de pecho puede referirse a:

  1. Parte de tu rango vocal, o registro vocal
  2. Área de resonancia
  3. Timbre

De las cuales sólo abordaré la conexión entre mi voz hablada y mi voz cantada. ¿Cuál sería el objetivo máximo? que dentro de un espacio de notas cómodas exista un match entre ambas, vaya que no exista un cambio drástico de color al hablar y cantar dentro de notas que están en el área donde hablamos (osea cómodas)

Atención maestros y alumnos: en la primera sesión con mis alumnos, les pido que me cuenten de su vida, a qué se dedican, qué les gusta hacer. Vaya, que hablen, me platiquen (estoy ayuda a romper el hielo, a presentarnos y saber a qué se dedican VITAL al menos para mi, para conocer el comportamiento de sus voces, pero ya hablaré de eso en otro post). Mientras me platican, (y esto lo aprendí de mi gran maestro, Ray) comienzo a tocar notas que se asemejan a donde hablan (en promedio) una vez que localizo una nota que se repita constantemente (y no, no se preocupen, no creo que todos hablen en Fa o algo así, saludos Gaby), parto de ahí para encontrar algunos ejercicios que sean de pecho. Mi favorito: EL ROBOT (o una simple nota pedal).

Maestros, recordemos nuestras primeras clases; si eras muy buen cantante desde un inicio, qué envidia no leas esto jaja, si eras como yo que tuvo que trabajar por entender, por favor, continúa (No se crean, ambos continuen por favor), era bastante difícil cantar frente a un extraño que sí podía afinarse, que no le temblaba la voz y que probablemente sabe lo que esta haciendo. Olvidamos, el cómo podría sentirse nuestro alumno, y es bien importante regresar a una zona segura para que puedan expresarse libremente. Así que, como aprendí alguna vez en un curso de arte y pedagogía: volvamos al juego.

Así que me gusta empezar por hablar como robot. ¿Por qué? por que a veces siento que podemos «fabricar» o «maquillar» demasiado el sonido que emitimos al cantar. Cantantes, aquí pecamos mucho de «cantar con muchísimo estilo» la vocalización (que en momentos es muy válido) pero que cuando la instrucción es conocer tu voz pura, debes ser capaz de poder emitir un sonido limpio y libre. Entonces, una vez que logro eso, y que hago mil caras, digo muchas frases para que mi alumno las repita, los hago reír,  comenzamos con palabras y frases: «Hola, ¿cómo estás?» SENCILLO. Algo que hacemos todos, todos los días. Una frase sencilla. Entonces ya que ellos reconoen lo simple, los conecto través de un ejercicio más real a mi objetivo «que conozcan y re-conozcan su voz de pecho». Que vean que tiene graves y agudos, que se estira, que es cómoda e incómoda. Que juntos exploremos qué logra hacer el alumno y sobre todo, se concientice de lo que está sucediendo para que vaya alimentando una independencia (por admitámoslo maestros, los amamos, pero no podemos estar detrás de ellos cuidando cada decisión vocal que toman, y también es lo bonito de esto).

Así que después de 3 voice notes que le envié a mi amiga de aproximadamente más de 3 minutos cada uno (me disculpo, me obsesiona el tema y puedo hablar de esto siempre) Le compartí lo que había funcionado con mis alumnos, con la esperanza de que pueda hacer que su alumna aterrice la idea (no he sabido el desenlace de esta historia, pero fingers crossed!)

Mi consejo aquí es:

  1. Common ground: encuentra un punto de encuentro y conexión (esto va tanto como para el maestro y el alumno, es responsabilidad de ambos involucrarse en el proceso). Todo esto para promover una sesión más amena y relajada, trabajamos con tu cuerpo y necesitamos que estés relajado, querido alumno.
  2. Back to basics: vamos a hablar y platicar primero. Si puedes hablarlo, ¿que crees? también puedes cantarlo! sólo necesitamos encontrar la manera de conectarlo y hacerlo consciente, pero no te preocupes, para eso estamos en clase. Para aprender.
  3. Diviértete: concentrado no significa aburrido. Sé creativo y verás como las cosas solitas se van acomodando.

 

Creo que a veces queremos complicarnos la existencia con la sobriedad y seriedad de las clases, pero a mi gusto, cantar es algo tan intuitivo y experimental que podemos divertirnos y asombrarnos en el proceso. Espero te sirva.

 

Nos vemos en clase.

 

 

 

El alumno, el espejo y la vocalización.

Vocalización: Ejercicio de canto que consiste en realizar una escala de notas empleando una sola vocal o sílaba. «la vocalización permite controlar la regularidad y la calidad en la emisión del sonido»

 Pensemos en un día de entrenamiento en el gimnasio. Cada persona asiste para atender una necesidad específica: están los que quieren ganar masa muscular, perder peso, tonificar, fortalecerse como actividad secundaria a una disciplina. Para esto, es importante entender nuestro cuerpo, respetarlo y saber cómo podría sacarle mayor provecho.
Lo mismo con tus clases de canto.
Tus clases de canto no solo son un espacio donde puedas expresarte y cantar a todo pulmón tu repertorio favorito. Es tu área de trabajo y fortalecimiento. Literal, tu coach o tu maestro te dará ciertas rutinas, que deberás ejecutar en cada sesión con un objetivo. ¿Cuál te preguntarás? podrá ser para tu afinación, agilidad, colocación, potencia, reconocimiento de tus resonadores (o todas las anteriores). Y aunque es muy importante que tu maestro pueda proveerte de una buena guía, es igualmente valioso tu concentración en este proceso.
SI, leíste bien. Tu completa atención a lo que sucede durante tu sesión. ¿por qué? porque cantar es hacer consciente lo inconsciente.
Ahora, elaboraré un poco más mi análisis. Ya te había contado mi razón de tomar clases de canto, poder hacer con mi voz lo que yo quisiera (que ambiciosa). Así que mis días de clase consistían en lo siguiente: recuerdo llegar a una pequeña escuela, cerca de la zona de centrito valle, abrir una pesada puerta y subir unas escaleras cuyo piso estaba tapizado por una alfombra roja, llegar al segundo piso y entrar a un salón en donde encontraría un espejo sencillo de cuerpo completo, un banquito, el escritorio, mi maestro y su piano. A diferencia de lo que pudieras pensar, llegar a mi clase me provocaba un poquito de nervios. Sentía que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Al llegar, saludaba a mi maestro, entablábamos una pequeña charla para ir rompiendo cada vez más el hielo y después de las formalidades, mi maestro comenzaba a darme algunas instrucciones de ejercicios de vocalización. Y ahí estaba yo, sentada, tratando de replicar los sonidos que mi maestro emitía, preguntándome si me veía curiosa, preguntándome si estaba sonando tan mal como pensaba en mi cabeza (y en mis oídos) si acaso estaba haciendo caras raras o si inclusive mi nariz se veía mucho más grande de lo normal. Me preocupaba por todo, menos lo importante: lo que estaba sucediendo con mi voz y mi cuerpo en ese momento. Y claro, es entendible. Yo siempre he pensado que una clase de canto nunca es igual para nadie. Es que dentro del desarrollo de la técnica, realizamos una búsqueda experimental y subjetiva dependiendo de cómo vaya sensibilizándose cada persona.
En ocasiones, cuando no lo pensaba mucho y solo cantaba, notaba que mi maestro sonreía y me decía: “¡Perfecto! vamos a repetir ese lugar que acabas de encontrar. ¿Lo sentiste?” y en lugar de pensar en la retroalimentación positiva, pensaba en ¿De qué está hablándome? ¿Lugar? no puedo ver. No puedo ver mis cuerdas, no puedo ver nada de lo que estás hablándome. Solo puedo ver mi boca hacer los gestos más extraños, notar las mil caras que hago para poder hacer sonar una vocal “decente” a los ojos de mi maestro. Pensaba “No, no puedo repetirlo, o vaya puedo intentarlo pero no sé como vaya a salir” (aquí entraría mi frase favorita de Yoda: Do or do not. There’s no try). La verdad, es que en retrospectiva estaba haciendo el mínimo esfuerzo por involucrarme en mi clase (algo como cuando Andy Sachs hace el drama laboral de su vida porque Miranda Priestly no la quiere, y Nigel la hace ver que no estaba en realidad esforzándose por involucrarse correctamente en su trabajo al ser criticona y sintiéndose intelectualmente superior a la vida superficial de aquellos involucrados en la moda y demás aspectos que no analizaré ahora, pero que probablemente vea en estos días la película, porque es de mis favoritas).
Volviendo a mi historia, durante los 40 min que estaba ahí, admito que dejaba toda la responsabilidad a mi maestro y me conformaba con los últimos 10 min en los que podía cantar lo que yo quería (y luego todavía me preguntaba por qué no avanzaba o por qué no me salían algunas canciones). Hasta que un día, por fin el destino buscó que aprendiera mi lección: oficialmente recibí mi primera llamada de atención por mi falta de interés en clase. Sucedió algo así: misma rutina: saludo, plática amena, pasamos a los ejercicios, insistentemente se me invita a pararme frente al espejo para revisar la apertura de mi boca y mis vocales, específicamente la “o”. Ah la “o”, mi vocal que me dió tanta lata, que era enrollada, hacia atrás y algo engolada. Se me había pedido que acomodara mi “o” de forma adecuada a lo cual, dije que no necesitaba el espejo porque “QUE VERGÜENZA, tengo 22 años y claro que puedo hacer una vocal que aprendí en el kinder”; que no pueda controlar mi propio cuerpo sin ver, así que decidí hacerlo “bien”, hasta que el piano se detiene, el maestro eleva la mirada y me dice muy serio “No, ya te había corregido muchas veces y sigues sin hacerlo”. Admito que me congelé un poco. Tenía razón, no había estado esforzándome por pensar en la incomodidad del espejo, en la incomodidad de mi sonido, pensando en lo que “debería de ser” y de lo que actualmente no era y en consecuencia en lo que no se iba a convertir. Demasiados fantasmas en mi cabeza que no dejaban ponerme a trabajar.
Flashback, estoy frente al espejo, puedo notar el suéter verde esmeralda 3/4 (favorito de momento), bufanda de colores (recuerdo de mi intercambio en Francia) y que estaba usando lipstick (nunca lo hacía, gracias Tracy). Abrir los ojos un poco más y darme cuenta que lejos de cómo me veía, como en los Thundercats, no estaba viendo más allá de lo evidente, notaba lo superficial y no el verdadero trabajo que quería lograr. Estaba distraída por mis miedos e inseguridades, y aunque si, estoy frente a alguien que está guiándome, yo tengo que ayudarme al caminar. Pensaba, había llegado a ese lugar porque quería cambiar, quería aprender. Quería hacer algo diferente o podía dejarlo así, en la comodidad o realmente enfrentar lo que veía en el espejo, trabajarlo y ver que hacia dónde podría llevarme. Así que después de unas incómodas y graciosas sesiones frente al espejo, ahora la “o” es de mis vocales favoritas para vocalizar.
Ok, de regreso a clase; y eso, ¿para qué me sirve? Para desarrollar tu técnica. Para mi, la técnica es saber qué me sucede, poder tener la “libertad” de tomar decisiones vocales adecuadas y en consecuencia tener un control de mi instrumento. Traducción: hacer lo que tu quieras con tu voz (¡Tarán! mi objetivo principal desde un inicio)
¿Sé puede? La respuesta es: SÍ. Pero, dependerá de tu responsabilidad como alumno. He escuchado muchísimas quejas acerca de maestros que no “son buenos”. Y aunque puede ser muy cierto, creo que es muy importante que como alumnos, seamos conscientes de nuestra responsabilidad en el proceso, de incluirnos, preguntar, investigar, trabajar y de aprender a enfrentar algunos fantasmas puedan interponerse en nuestro camino.
Así que la próxima vez que estés en clase, decide si quieres solo vocalizar, cantar los últimos 10 min o trabajar áreas específicas. Deja que tu maestro te guíe, pero ve con ánimos de aportar y aprender.
¿Qué hice yo? Me cambié de carrera a medicina y tomé clases de anatomía (NOT). Pero sí investigué muchísimo de cómo es que funciona nuestro cuerpo y déjame decirte que es bastante sorprendente y muy bonito. Por ejemplo, aquí te dejo un video bien padre de cómo es la laringe y su rol (está en francés, así que doble aprendizaje para ti):
Por acá otro más a detalle de nuestras cuerdas vocales y conocer algunas en acción:
No le tengas miedo al espejo, es decir, no tengas miedo de ti. Te vas a sorprender bastante de aprender qué puedes lograr.
Nos vemos en clase.

Hola cantante, te vas a enfermar. Es común.

Resfriado, gripa. Es común.
Menos en los cantantes. No podemos exponernos al frío, la gripa, y en consecuencia ronquera. ¿Te enfermaste? ah, probablemente no te cuidaste lo suficiente. Como si eso no fuera ya bastante, lo que realmente pesa es la frustración de no tener control de tu más preciada posesión: tu voz.
Porque, admitámoslo ¿quién eres si no cantas? o al menos eso me pregunto en mis momentos más existenciales. ¿Qué se supone que haga sin mi voz? Todo lo bonito que siento y puedo expresar es a través de ella (y si me conoces, sabes perfectamente que además de cantar, hablar es una de mis actividades favoritas). La solución a mi problema: guardar silencio.
No saben el pavor que me da el silencio. Las pausas, la ausencia de sonido, de música. Siento una falta de paciencia impresionante. En estos momentos, mientras escribo desde mi cama (en mi descanso obligado, por que no conozco lo que son vacaciones hasta que me pasa algo así), quisiera poder emitir algún sonido limpio y sin que se rompa. Sostener una nota de forma natural en estos momentos, me es imposible, y llevo así varios días. Tu podrás decirme: “bueno, Jimena ¿y cómo es que te sucedió eso? De seguro no te cuidaste. Podría decirte que se resume en mucho trabajo, desvelos, viajes, exposición a cambios bruscos de temperatura. Y aun así, no tendría la respuesta exacta. ¿Por que? por que no siempre estoy en control.
A principios de diciembre, fui con mi otorrino de cabecera y me dijo: “estás bien, es la época, trabajas con mucha gente y lo que tienes es un cuadro viral”. Virus. V I R U S.
Con o sin explicación. Procuro procesar eso para no romperme la cabeza en mi falta de cuidado, en buscar la perfección de mi cuerpo y entender que en el año, realmente no me he enfermado ni una sola vez. HASTA AHORA. Y que la perfección, no existe. Y que mi cuerpo, necesita descanso, necesita los altibajos, requiere de cuidado (por supuesto) pero el enfermarme, o aceptar que tengo que descansar no me hace irresponsable con mi “instrumento” (de hecho, estoy todo lo que debería, solo como dirían en Hamilton: “oh I can’t wait to see you again, it’s only a matter of time”).
En una ocasión, mientras buscaba opciones para seguir preparándome como cantante, revisé el programa académico de una universidad y llamó muchísimo mi atención que dentro de su plan de estudios, así como hablaba de las competencias a desarrollar al cursar la carrera, de la posibilidad de “lesionarse” (cosa que ya no me ha tocado leer). Aunque esto pudiera sonar bastante alarmista, pesimista o inclusive mal visto para la universidad, pienso totalmente lo opuesto, creo que es lo suficientemente honesto y realista. Tu cuerpo se desgasta, se trabaja, se puede lastimar. Y es parte de la vida. Eso no lo hace menos hábil o útil. Una ronquera no te hace débil. Tu paz mental te hace fuerte.
Vámonos al otro extremo. Hace meses, leí en “The guardian” un extenso, muy técnico y elevado artículo sobre cómo la microcirugía en las cuerdas vocales, era un recurso bastante solicitado en cantantes profesionales. De cómo los hemos orillado por el exceso de trabajo a recurrir a estas tan temidas y peligrosas opciones (remontándonos al caso fallido de Julie Andrews). Hablando de cómo Adele, había perdido sus habilidades vocales debido a intensas giras, viajes, excesos y abusos, de cómo se sometió a la maravillosa cirugía, se recuperó y ahora vuelve a cancelar sus giras. Y ahí vamos todos a opinar.
Admito que la información cuando circuló por mi cabeza, mi respuesta fue bastante negativa: “no se cuidan” pensé, y hasta llegué a compartir esa opinión con mis alumnos. La verdad es que, ni sé, ni me consta (Adele mi íntima amiga, no ha podido contestar ni mis llamadas o mensajes, pero meh, está muy ocupada, se hace lo que se puede). Entonces, ¿qué podría saber yo acerca de cómo se cuidan los demás? Más bien, la pregunta debería ser ¿Qué estoy haciendo yo para cuidarme y promover una buena salud vocal para mis alumnos? y lo que es mejor ¿Cómo entender, que solo es una gripa y cansancio?
Dejemos a un lado la palabra “normal” y hablemos sobre qué efecto me causa estar constantemente enfermo. Muy sencillo: Si constantemente te encuentras afónico, disfónico, alérgico o cualquier otro evento que te impida usar libremente tu voz, y quisieras usarla, nos encontraríamos en un estado negativo.
Creo que cualquier alternativa mientras sea saludable en un largo plazo, no seas dependiente y te provea de un buen rendimiento, es un escenario positivo.
Ahora, que si como yo estuviste en cama, leyendo esto, te comparto lo que he procurado hacer para apapacharme en lo que pasa la enfermedad:
    1. Tomar muchos líquidos: Arrasar con la vitamina C, tomándome un delicioso jugo de naranja recién hecho y muchos líquidos. Algo que no recomiendo (y perdón mamá si estás leyendo esto), pero si estás produciendo flemas, evita todo lo que tenga azúcar. Me prepararon una deliciosa limonada que después me trajo con una sensación de pesadez en la garganta (culpo al azúcar), así que mejor opté por agua natural.
    2. Té: de preferencia natural (no de sobrecito, aunque sí, claro que consumo té de manzanilla en sobrecito). He traído una tos muy productiva y una no tan productiva (la peor, que te cansa, te desgasta y te irrita). Así que he estado oscilando entre té de manzanilla, jengibre. Lo mejor sería tomar té de gordolobo (chistoso, lo sé) es el mejor para combatir la tos, y aunque no lo he hecho, en una ocasión de tos intensa lo tomé y santo remedio. Con natural me refiero al té de jengibre. Compra la raíz, es muy sencillo prepararla y de verdad que el efecto es mil veces mejor. Dentro de mi desesperación por la afonía, corrí a comprar jengibre y oh sorpresa, no había. Así que corro a la sección de tés para encontrar un supuesto (y muy caro) té de jengibre con naranja QUE NO HACÍA NADA.
    3. Dormir. Subestimamos esto por mucho. El descanso es bueno, es importante, es VITAL. Tu cuerpo necesita ese tiempo de reposo para recuperar sus energías. Inténtalo. Para mi fue muy difícil (aunque no lo parezca), acostarme y ver series, no hablar e intentar dormir en las tardes. Lo hice 3 días y me recuperé mucho más rápido que el tomar cualquier otro medicamento.
    4. No hables. Ni bajito, ni casi “en secreto”. De hecho es peor. Tus cuerdas necesitan regresar a su estado natural. Si continuas la vibración lo único que harás es provocar un desgaste aún mayor, promoviendo la inflamación y hasta el rompimiento de algunos vasitos sanguíneos que impedirán su correcta función.
    5. Medicinas con horario. Si ya estás en un tratamiento, complétalo en tiempo y forma, no porque ya te sientas bien le metas turbo a tus actividades, ve poco a poco.

Sonríe. Estás enfermo. Está bien, es común. No hiciste nada malo, o a lo mejor te excediste, pero ya estamos aquí y no queda más que recuperarse, y cantar de nuevo. 3 opiniones de amigos médicos pedí y todos dijeron lo mismo: descansa, líquidos y muchos tés.

Nos vemos en clase.

¿Qué canto? Guía para preparar tu libro de audiciones (Book)

Guía para preparar tu libro de audiciones

Imagínate que en este momento, un perfecto extraño se acercara y te preguntara si algo de lo que lleva puesto se le ve bien. Esa persona te ve con todas las esperanzas de que le resuelvas su gran duda existencial. Te sientes comprometido. Podrías darle tu opinión honesta, acertar o fallar rotundamente. Bueno, creo que es una de las preguntas que más nos hemos hecho como cantantes y honestamente en ocasiones es muy difícil de contestar; más si el maestro al que le haces la pregunta no conoce tus capacidades vocales.
 
He estado investigando con diferentes maestros, a través de recursos en internet y la respuesta siempre es la misma: puedes cantar lo que tú quieras en una audición, siempre y cuando conozcas y domines tu material y habilidades vocales”.
Entonces, quizás no pueda darte una respuesta inmediata de qué cantar, pero en lo que sí puedo ayudarte es cómo integrar tu libro de audiciones (comúnmente llamado “book”), con el objetivo de siempre estar preparado y tener un amplio repertorio de piezas.
¿Qué es un book?:
Es una carpeta/cartapacio de plástico, de 3 aros metálicos (puedes conseguirlo en tiendas para materiales de oficina), que contiene las partituras de diversas piezas seleccionadas por ti y supervisadas por tu coach, como material de audición. Partituras que están en la tonalidad adecuada para ti, presentables, con las correctas licencias (puedes obtener gran parte de ellas en esta página: https://www.musicnotes.com/ está bien padre y puedes tener una copia en digital e impresa, en la tonalidad adecuada para ti y con tu nombre; inclusive hay compositores que en su página tienen su material en tienda en línea), impresas por ambos lados. Hay opiniones divididas respecto de la presentación de partituras. Pero lo ideal es que sean legibles, si llegas a utilizar micas transparentes, recomiendo utilices matte para evitar el reflejo de la luz.
 
¿Por qué partituras y no sólo la letra de mis canciones? Ok. En mi ciudad (Monterrey) rara vez te requieren tu “book”, si tienes suerte te pedirán pista, o muchas veces hay que audicionar a capella. Pero eso no nos exime de tratar de hacer las cosas bien y preparar nuestro libro de audiciones. Otro de los beneficios que tiene, es que visualmente puedes saber cuántas canciones tienes, tu avance y hasta puedes ir armando diferentes “tomos” (suponiendo que has preparado muchísimas canciones). No hay nada mejor que conocer la raíz de tu canción, es decir, saber cómo está escrita y qué notas son por default. Una vez que las domines, podrás agregar, cambiar y hacer con tu canción ¡lo que quieras!
 
¿Cómo son las canciones que debo tener para una audición?
 
    1. Canción Uptempo y Balada: Piensa en contrastes. Es importante tener estas dos canciones para poder mostrar diferentes habilidades vocales. En una ocasión estaba preparándome para una audición, tenía que llevar una canción y un monólogo y la recomendación fue la siguiente: Si vas a cantar una uptempo, procura entonces que tu monólogo sea algo dramático (y viceversa).

 

  1. Corte de 16 compases para uptempo y balada: Por tiempos, es poco probable que nos permitan cantar una canción completa, así que se busca lleves tu pieza con tu corte de 16 compases (o tu pista de aproximadamente 1 a 2 minutos). Aquí hay que ser muy selectivo en lo que quieres mostrar. Te recomiendo evites piezas con introducciones largas o un comienzo sin cambios significativos. Recuerda que es tu tiempo de brillar y mostrar tus habilidades, ¡utilízalo sabiamente!
 
Una vez que tengo claro qué debo tener en mi “book”, ¿Qué canción te recomiendo cantar? Como dije antes: lo que tu quieras. Investiga, conoce y experimenta. Recuerda que eres un instrumento, ¡no limites tus habilidades! Te dejo aquí una pequeña lista con algunas recomendaciones, estuve investigando y traté de integrarla lo mejor posible, pero si encuentras todavía más opciones, ¡qué mejor!
 
    1. Jazz Standard: A nadie le duele tener un bonito autumn leaves, summertime, someone to watch over me. Busca un poco, experimenta. Muchas canciones de musicales han sido transformadas en este estilo musical.
    2. Teatro musical clásico Cole Porter, Rodgers y Hammerstein, Styne, Adler. Por mencionar algunos.
    3. Canción cómica: supongamos que hay audiciones para un musical donde el personaje es súper extrovertido, cómico inclusive. Recuerda que preparar el material adecuado para nuestra audición y si buscamos tener ese papel, sería importante mostrar nuestras habilidades cómicas. Pueden ser las llamadas “character” que son monólogos en canción o “patter” canciones muy veloces que pondrán a prueba tus mejores trabalenguas.
    4. Canción de teatro musical contemporáneo: musicales que han sido compuestos recientemente. 
    5. Una canción por década: De pronto, saberse canciones que te ponían tus papás empieza a tener sentido. Piensa en musicales jukebox (Mamma Mia, Rock of Ages, Mentiras), musicales que utilizan canciones de otras épocas.
    6. Canción “legit” y “belt”: “Legit”, esto me rompió la cabeza por mucho tiempo. Se refiere a que utilices tu voz de cabeza (para musicales más clásicos) y “Belt”se refiere a musicales contemporáneos.

 

Ahora sí, con libro de audiciones en mano, alimentarás tu conocimiento musical, notarás tu progreso dominarás más estilos y estarás listo para cualquier tipo de audición y en consecuencia tu duda será en ¡cuál canción elegir!

 
Nos vemos en clase.

Tercera Llamada: Tips para el escenario.

¡Ya estamos en el teatro! Decidí escribir esta serie estando yo también en proyecto, esperando analizar mis pasos y que esto también te sirva para tus funciones. Te encuentres en la recta final de tus ensayos técnicos, la entrada al teatro y los días de función o si nunca has estado en algún proyecto y quieres saber de todo el trabajo que hay detrás de bambalinas, sigue leyendo.
  • Reconocimiento de espacios: Creo que lo más importante de llegar al teatro es explorar y reconocer tu nuevo espacio. Aunque por el tiempo del montaje pudiste haber ensayado considerando en las dimensiones del escenario del teatro, llegar y darte cuenta que la tarima, escaleras y distancias de las que tanto hablaban ya existen, es importante que las conozcas y ensayes sobre ellas. Es poco el tiempo que se tiene para acostumbrarse, más si le sumas el uso de diferente calzado (tacones, botas, tenis). Pisa con seguridad tu escenario, si tienes un tiempo libre y la producción te lo permite, sal a conocerlo, a ver las butacas, pensar a dónde vas a dirigir tus miradas y frentes. Recuerda, lo que no se ensaya no sale.
  • Ropa de ensayo: Si nunca has entrado a un teatro, te adelanto que son congeladores. Normalmente son muy fríos, así que te recomiendo no un suéter sino una sudadera y una bufanda ligera para cuidarte de los cambios de clima entre el mundo exterior, camerinos, green room y el escenario. No lleves ropa “de mortal” jaja me encantó esta frase y hace poco me la compartieron en un ensayo, sé que en el espectáculo bailarás en jeans o tacones, sin embargo ve cómodo. Los ensayos en teatro son pesados y largos, piensa en tu comodidad antes que cómo te ves.
  • Prepara tu “Look”: El maquillaje es para todas las personas, punto. Vas al escenario, otro mundo y la oportunidad de hacer magia y crear perfección. No le tengas tanto miedo, si eres una persona que en su diario no se maquilla tanto (yo no lo hago) eso no me ha impedido tener con el tiempo mi propio set de maquillaje. Chavos, atención esto también va para ustedes. Un poco de polvo para matificar el brillo no le hace daño a nadie. Te explico, la luz elimina las formas de tu rostro, piensa que hay que volver a dibujarlo para que pueda verse “natural”, tendrás fácil más de 10 reflectores a tu alrededor. Natural “real” en el escenario, no existe. Otra cosa importante, pide consejos, busca tutoriales, toma cursos. En las producciones que he participado, aunque nos dan una guía de cómo quieren que sea el maquillaje, yo he tenido que ejecutarlo, a base de prueba y error, consejos y pláticas en camerino, he ido aprendiendo diferentes tips y estilos. Así que aquí te va una pequeña lista de lo que yo normalmente llevo para prepararme:
    • Maquillaje: Base (de tu tono), corrector, polvo translúcido, paleta de sombras, brochas y aplicadores de maquillaje, lipstick, paleta para contorno de rostro, iluminador, rubor, rímel, pestañas postizas, pegamento de pestañas, fijador de maquillaje. Algodón, cotonetes, desmaquillante o toallitas húmedas. Cortesía e higiene, aprende y acostúmbrate a llevar TUS cosas, no te confíes en que alguien más lo llevará, una cosa es compartir y la otra aprovecharse, se responsable, piensa que la otra persona hizo un gasto también.
    • Peinado: Secadora de cabello, plancha o ferro de tu elección (para curlys, etc.), spray fijador y de brillo (o gotitas), pasadores para el cabello.
  • Vestuario: Una vez que ya conseguiste tu vestuario para tus funciones (en el caso que así hayas tenido que hacerlo), procura mantenerlo en orden y marcarlo/identificarlo con tus iniciales. ¿Por qué? los vestuarios pueden extraviarse, la locura detrás de bambalinas es inmensa, existen muchos cambios de vestuarios y prendas que son fáciles de confundirse. En mi caso, y siendo muy honesta, muchos de mis vestuarios se componen de prendas que utilizo en mi vida diaria, que ha costado conseguir y que además tengo un cariño especial. Cuida tus pertenencias 🙂
    • 911: Por si acaso, lleva prendas básicas adicionales. A veces los vestuarios se dañan o pierden, lleva algún repuesto o cosas que puedas dobletear en caso de crisis.
    • Mallas: Acostúmbrate e invierte en cosas que te puedan funcionar. Las mallas tipo “dorian gray” no se ven muy bien en el escenario, no están hechas para eso, brillan y harán que tus piernas se vean de otro color a comparación de tu cuerpo. Prueba con las tipo “caladas” o “rombitos” color nude. En tiendas de danza puedes encontrar mallas mucho más resistentes.
    • DO NOT TOUCH: Una vez en funciones y veas diferentes cosas acomodadas en el teatro (vestuarios, utilería) no lo muevas. Está ahí por una razón, al moverlo puedes hacer que una persona no salga en escena, se pierdan cosas, se retrase el espectáculo, etc. Respeta el espacio de los demás. El “backstage” es por obvias razones un lugar oscuro, en caso de ser posible, lleva una lámpara de bolsillo y déjala junto a tus cosas para asegurarte que te estás poniendo la ropa en el orden indicado.
  • Camerinos: tu casa, cuídala y mantenla limpia y ordenada. Recuerda que compartes el espacio, así que no vayas por ahí aventando tus vestuarios o zapatos, trata de respetar tu área. Hay personas que les gusta mucho decorar un poco su camerino para entrar en el “mood” escénico, puedes llevar otros elementos que te ayuden. Fotos, una bocinita para tener música mientras te arreglas, aromatizante (créeme, todos lo agradeceremos). Por otro lado, como ya te había platicado, tengo rinitis, entonces me gusta llevar mi tratamiento homeopático, nebulizador, algo para prevenir dolores de cabeza, estómago o gastritis.
    • ¿Cómo transportar mis vestuarios? He probado de todo, maletas suaves, hasta portatrajes. Lo más cómodo para mi ha sido llevar una maleta de rueditas (preferible de 4) para que sea mucho más fácil de manipular. Llevo ganchos para cuando llego a camerinos poder colgar algunas cosas y evitar que se arrugen. En un neceser llevo todo crema humectante, desmaquillante y algodón; llevo otro mucho más grande donde va todo lo del maquillaje. Zapatos en bolsas individuales de plástico dentro de mi maleta para que no ensucie mi ropa.
    • Comida: Vas a pasar muchas horas en el teatro. Lleva lo que te haga feliz y te funcione. A mi me gusta comer ligero cuando ya estoy ahí porque los llamados a escenario pasan en cualquier momento. Por lo general esto es lo que llevo:
      • Bolsita de almendras con arándanos
      • Zanahoria, manzana, plátano
      • Té de jengibre, muchas botellas de agua. Me gusta llevar pastillitas de propóleo y eucalipto, compro unas de la marca Tía Trini.
      • Sandwich de jamón, aguacate, tomate y queso panela.
  • Sonorización e Iluminación: prepárate para el ensayo técnico. Es un proceso largo, pero que vale muchísimo la pena experimentar. Es importante que estés presente y con la mejor actitud. Es para que todo suene y se vea perfecto, así que es bien importante que cuando te toque probar tu micrófono, no sólo hables (y en un volumen normal) sino cantes como lo harás en función. Los ingenieros y directores se encuentran regulando los niveles para que los ensambles y solistas suenen gloriosos, si tu lo tomas a juego, todo ese tiempo invertido se irá a la basura. Así que si quieres que ese proceso se pase más rápido ¡Ponte listo! coopera y haz tu mayor esfuerzo para que puedas regresar a arreglarte, acomodar tu vestuario, revisar últimos detalles o descansar. Tip: si no sientes la luz en tu rostro, entonces lo más probable es que estés en la oscuridad y no te veas. Recuerda, reconocer espacios, ubicar los reflectores y tus marcas.
  • Stress free, nada personal: Empiezas a sentir la presión, el cansancio y la emoción. Todos nos encontramos lo suficientemente sensibles como para transformar esa emoción en estrés o seriedad. Ten calma y no te tomes nada personal. Recuerda que cualquier indicación siempre será por el bien del espectáculo y nunca para dañar tu persona. En caso de que exista algún detalle que te haya incomodado, trata de respirar profundo, analizar la situación y abordar a la persona fuera del momento de crisis, externándole tu sentir y tratando de aclarar todo. ¡Ánimo, ya estas cerca de darlo todo en el escenario y triunfar!
Por último, ¡sonríe, brilla! no te quedes con nada, da todo en el escenario. Es momento de crear magia y disfrutar. Espero esta serie te sirva y acompañe en futuros proyectos. Recuerda que una vez concluído, nos quedamos con el aplauso y le damos vuelta a la página, a crear el siguiente: más grande, más brillante, más intenso, de aquí para arriba.
Nos vemos en el escenario.

Segunda llamada: Consejos para memorizar tu material de ensayo

¿Estrés por ensayos? ¿no te acuerdas bien de tus notas o las canciones? Ve preparado: No hay nada peor, que llegar con las manos (o la memoria) vacías a un ensayo (más cuando se te avisó lo que se iba a ver ese día), así que vamos por partes. Te dejo algunos consejos para tus ensayos,con el objetivo que puedas disfrutar más del proceso de montaje y hacerlo ¡cada vez más ágil y divertido!
  1. Warm-up: Cantantes, aquí de verdad quiero enfatizar la importancia de hacer un ligero calentamiento y no necesariamente vocal. Trabajas con absolutamente todo tu cuerpo, y tu voz tiene que atravesar la tensión de tu cuello y hombros. Date la oportunidad de descansar un poco el tiempo para las 2 o más intensas horas que prestarás toda tu atención al montaje de 1, 2 o hast a 3 piezas. El calentamiento vocal también es muy importante, pero te platico un poco mi teoría: tú voz está en constante uso. Supongamos que te despertaste muy temprano y tienes ya hablando cerca de 8 horas, en las que hiciste notables cambios de tonalidades y colocaciones (sólo por platicar con tus amigos al contarles tu día con mucha emoción). Tu voz ha hecho el “estiramiento” necesario para estar en forma. A menos de que tuvieras 1 hora de haber despertado, probablemente tu voz esté caída/dormida. Vamos a llamar a la vocalización como la oportunidad de recordar dónde colocar tus notas de pecho y cabeza, de cómo atacar ciertas combinaciones de vocales y consonantes, pero todo esto se concentra muchísimo más en tus clases de canto, NO en un montaje, así que lejos de molestarte porque tu director no te puso a vocalizar y por eso no puedes cantar bien, piénsalo dos veces, es tu instrumento y es tú responsabilidad que se encuentre al 100% para trabajar.
  2. Lleva tu carpeta/book con tus letras y/o partituras: Cuando inicias un proyecto te entregan un libreto, una carpeta, te van dando hojas, partituras: en fin material que es exclusivo para tu montaje y que tus maestros esperan pongas en uso. Te aconsejo lo tengas en orden, a la mano y siempre lo lleves a todos tus ensayos. Es tu apoyo (y además bonito recuerdo) de lo que estás trabajando.
  3. Subraya, escribe, garabatea: ¿no sabes leer una partitura? No te preocupes, yo tampoco sabía y eso no me impidió hacer trabajar en diferentes montajes. Probablemente te indicaron que pertenecerás a una cierta “cuerda” o “grupo” y dependiendo de la forma de trabajar de tu director te dictará la línea vocal que tendrás que memorizar. Todo esto es un proceso bastante rápido, pero tranquilo, no te sientas abrumado, vas a lograrlo. Para hacer de este proceso un poco más sencillo puedes crear diferentes herramientas: por ejemplo, para memorizar las voces que te puedes utilizar líneas, puntos, notas, dibujos que te ayuden a identificar alturas (piénsalo como ir trazando un mapa donde quizás tu voz empieza así: ***___ (que para mi indicaría 3 notas iguales cortas y luego una nota más baja larga), dinámicas (si tienes que crecer en volumen, intención puedes utilizar flechas), lleva lápiz y borrador (porque aun y con la indicación del director, hay cosas que pueden cambiar) marcatextos, colores (cualquier herramienta que te ayude a memorizar). Utiliza tu creatividad y dale una vista de vez en cuando a una partitura. En una ocasión un excelente cantante y amigo me dijo: “el peor error que puedes hacer es tener una partitura frente a ti y no intentar seguirla”. Tenía razón, en ese momento no podía leerla, pero al tratar de seguirla la música empezó no solo a tener sentido, sino cara 🙂
  4. La importancia de guardar silencio y respetar: Hay momentos donde quizás sientas que el montaje se torna pesado y tedioso, más si de pronto te encuentras en espera que te dicten tu voz y es perfectamente normal que quieras iniciar conversación con tus compañeros, sin embargo no te recomendaría mucho que lo hicieras. Verás, es el maestro está tratando de que el grupo se aprenda una secuencia (que en ocasiones será sencilla y en otras, algo compleja), y el sonido entre el aprendizaje del grupo y conversaciones en el salón resultará en una cacofonía, provocando que todos se colmen la paciencia y se eleve la tensión. La realidad es que lejos de ver los momentos de ensayo que no estás activo, piensa cómo puedes utilizarlos para repasar, para ver qué te falta. Úsalos sabiamente y en silencio para que el tiempo se aproveche más en cantar que en regaños.
  5. Utiliza la tecnología a tu favor:
    1. Grabaciones/guías vocales:Graba tus ensayos y tus voces. En teoría si todos pudiéramos leer partitura a primera vista y se nos entregara, en realidad el proceso del montaje sería mucho más veloz. Pero como ya te habrás dado cuenta, una canción puede tener coros divididos en más de 2 voces y para poder memorizar esa secuencia (de aproximadamente 20 canciones) vas a necesitar algo más que tu memoria de elefante. En ocasiones el maestro tendrá oportunidad de hacer guías vocales (el sueño de todos) pero, siempre será mejor que tengas tus herramientas y recursos para estudiar posterior al montaje. Busca en tu celular una opción que te permita grabar esas sesiones, créeme una vez que termina el proyecto es bien bonito encontrarte esas grabaciones y re-estudiar el proceso 🙂
    2. Atención a los grupos: Te recomiendo marcar el grupo en FB de tu proyecto, en favoritos para que las notificaciones te lleguen al instante y estés al día con los avisos y cambios que pudieran hacerse. En los proyectos que he tenido oportunidad de participar he usado las siguientes herramientas:
      1. Grupos en FB: Para publicar calendarios, avisos, participaciones, vestuarios.
      2. Grupos de Whatssap: Para toda la compañía, donde también se publican avisos de último momento y también se promueve la convivencia.
      3. Dropbox: Donde nuestro director musical nos pasa maquetas y guías vocales para que estudiemos en casa.
    3. Haz una playlist: Usa tu app favorita para hacer una playlist del proyecto y escúchala en tus trayectos de casa a la escuela o ensayo, nada mejor que estar en el mood e ir entendiendo la fluidez del espectáculo. Por ejemplo, yo trato de medir mis tiempos y pensar: “Ok, a partir de aquí salgo de escena, hay cambio de vestuario y tengo aproximadamente 1 minuto entre canciones y aplausos, para salir a mi siguiente número”. Esto personalmente me sirve bastante para ir pensando en el vestuario ideal (brutal y que no me consuma tanto tiempo en poner. CRÉEME ya me ha pasado que por no medir bien el tiempo, por poco no salgo al escenario).
Espero algunos de estos consejos te sirvan, y si acaso tienes otros que no mencioné por acá ¡no dudes en compartirlos!
Nos vemos en clase.