¿Por qué empezar a tomar clases de canto?

¿Por qué empezar a tomar clases de canto? Bueno, en mi caso porque en una ocasión no obtuve un resultado favorable en una de mis audiciones para un concierto de la universidad (ósea, no quedé. Lo sé, shock y drama), pero en lugar de permanecer en el por qué, decidí buscar un cómo. Hablé con un amigo, que orgullosamente me compartió que tenía ya tiempo tomando clases de canto y estaba feliz de desarrollar su técnica vocal. Sonaba a algo que me gustaría tener, así que decidí ir.
En el momento en que mi maestro me abrió la puerta, me senté con algo de pena (osea mucha) en un banquito, frente al piano y en consecuencia frente a él. Me hizo algunas preguntas, que la verdad me sorprendieron: ¿por qué estaba ahí? ¿qué quería lograr? ¿si había tomado clases de canto anteriormente? ¿qué me gustaba cantar? y ¿si sabía cómo funcionaba mi voz? y cómo a tí te ha pasado, en algunas no supe qué contestar. Aquí haré una pausa: Cuando aprendes algo es importante entender qué es y cómo es que funciona. Tu voz, eres tú. Cargas con tu instrumento 24/7, y dependes del estado de ánimo, rutina, hábitos y cuidados para desarrollarlo al máximo; por lo tanto, mi primera recomendación es: atrévete a conocerte.
Me encanta compartir esta reflexión en clase: supongamos que recibes una llamada de una persona muy cercana a ti, inmediatamente reconoces si está triste, feliz, angustiado, etc. Esto porque has pasado el suficiente tiempo con esa persona para conocer sus matices de alegría o pesar, de susurros y hasta regaños. Conoces su voz y su capacidad. Te has vuelto en un maestro en descifrar crípticos mensajes con sólo escuchar. Bueno, eso es lo que hace tu maestro de canto.
Tu maestro irá poco a poco detectando las capacidades de tu voz, los momentos de estrés, de nerviosismo, de trabajo intenso, de libertad y sobretodo retroalimentar tu proceso de aprendizaje, ofreciéndote alternativas para aprovechar al máximo tu instrumento y brindarte de esa famosa técnica, así que no te preocupes. No te sientas tan agobiando por lo que dirá, piensa que está ahí para ayudarte y escuchar.
Claro que, como hablaba en mi post anterior, el hecho de hacer una actividad por repetición desarrollará algo positivo, pero es vital recibir una retroalimentación en el sonido que busques desarrollar. Todo se vale, mientras sea saludable y no comprometa tu arte. A lo cual va mi siguiente consejo, aquí hay algo clave respecto de encontrar al maestro ideal para ti que respete tu identidad, en quien quieras convertirte y te ayude en el proceso.
Siguiendo con la historia, el siguiente semestre decidí intentarlo de nuevo, preparé nerviosamente mi material y audicioné para el siguiente concierto. Esta ocasión logré entrar al proyecto como ensamble y en una oportunidad escalé como solista (ya te contaré esa historia luego). Lo importante aquí fue que, me di la oportunidad de trabajar mi voz y desde entonces, decidí no detenerme. Llevo casi 8 años de trabajar mi técnica, estudiar mi voz y mis capacidades. Si te lo preguntas, sigo yendo a sesiones de coaching, sigo preparando material para conciertos u audiciones (también sigo poniéndome nerviosa) y sigo conociendo increíbles maestros. Todo por darme la oportunidad de conocer mi técnica vocal. Espero tu también te atrevas a dártela.
Entonces ¿por qué empezar a tomar clases de canto? Te dejo esta pequeña reflexión que nos comparte la increíble Joyce Didonato: “No busques recrear lo que funcionó, analiza el proceso por el que pasaste para crear ese resultado, si vas directamente al resultado no funcionará, podría ser pero sería suerte no técnica. Es el proceso lo que importa”.
¡Nos vemos en clase!