¡SOS! no encuentro mi voz para cantar

«Todo el mundo con el paso del robot»

(Si no conoces electromovimiento de Calle 13, corre y escúchala).

Decidí cambiar un poco la existencia de este blog y alimentar mi sueño (chick flick) de tener un espacio donde pueda expresarme libremente. Sin saberlo, creo que tanto en sentido figurado, como en el técnico siempre estuve buscando mi voz. Así que heme aquí, escribiendo.

Este post va dedicado a mi amiga Enid, que me inspiró a abordar este tema y que me siento honrada me confiara compartir experiencias entre maestras, aprendizaje y alumnos, gracias 🙂

Ok. Así va la historia: Sábado de clases, estoy en break en espera de mi siguiente víctima (quiero decir alumno) y en eso recibo un mensaje de voz, invitándome a resolver un tema: Mi colega tiene una alumna y pareciera que tiene problemas para encontrar el acceso a su voz de pecho sin que suene flotada (Si le vas mucho a los tecnicismos vocales, quizás mi forma de explicar te parezca bastante burda, sin embargo preferiría pensar que es un tanto creativa y divertida). Ok, podrás decirme «pero eso es ilógico, cualquiera sabe que la voz, registro de pecho parte de donde hablamos, revisa si tiene algo de textura en su voz, el apoyo, etc». Estoy de acuerdo, sin embargo antes de entrar a un diagnóstico complejo, encontrar TU VOZ (ahora sí en un sentido un poco más existencial) puede resultar más complicado de lo que crees.

Técnico: resulta que dentro de toda esta ambigüedad del canto, voz de pecho puede referirse a:

  1. Parte de tu rango vocal, o registro vocal
  2. Área de resonancia
  3. Timbre

De las cuales sólo abordaré la conexión entre mi voz hablada y mi voz cantada. ¿Cuál sería el objetivo máximo? que dentro de un espacio de notas cómodas exista un match entre ambas, vaya que no exista un cambio drástico de color al hablar y cantar dentro de notas que están en el área donde hablamos (osea cómodas)

Atención maestros y alumnos: en la primera sesión con mis alumnos, les pido que me cuenten de su vida, a qué se dedican, qué les gusta hacer. Vaya, que hablen, me platiquen (estoy ayuda a romper el hielo, a presentarnos y saber a qué se dedican VITAL al menos para mi, para conocer el comportamiento de sus voces, pero ya hablaré de eso en otro post). Mientras me platican, (y esto lo aprendí de mi gran maestro, Ray) comienzo a tocar notas que se asemejan a donde hablan (en promedio) una vez que localizo una nota que se repita constantemente (y no, no se preocupen, no creo que todos hablen en Fa o algo así, saludos Gaby), parto de ahí para encontrar algunos ejercicios que sean de pecho. Mi favorito: EL ROBOT (o una simple nota pedal).

Maestros, recordemos nuestras primeras clases; si eras muy buen cantante desde un inicio, qué envidia no leas esto jaja, si eras como yo que tuvo que trabajar por entender, por favor, continúa (No se crean, ambos continuen por favor), era bastante difícil cantar frente a un extraño que sí podía afinarse, que no le temblaba la voz y que probablemente sabe lo que esta haciendo. Olvidamos, el cómo podría sentirse nuestro alumno, y es bien importante regresar a una zona segura para que puedan expresarse libremente. Así que, como aprendí alguna vez en un curso de arte y pedagogía: volvamos al juego.

Así que me gusta empezar por hablar como robot. ¿Por qué? por que a veces siento que podemos «fabricar» o «maquillar» demasiado el sonido que emitimos al cantar. Cantantes, aquí pecamos mucho de «cantar con muchísimo estilo» la vocalización (que en momentos es muy válido) pero que cuando la instrucción es conocer tu voz pura, debes ser capaz de poder emitir un sonido limpio y libre. Entonces, una vez que logro eso, y que hago mil caras, digo muchas frases para que mi alumno las repita, los hago reír,  comenzamos con palabras y frases: «Hola, ¿cómo estás?» SENCILLO. Algo que hacemos todos, todos los días. Una frase sencilla. Entonces ya que ellos reconoen lo simple, los conecto través de un ejercicio más real a mi objetivo «que conozcan y re-conozcan su voz de pecho». Que vean que tiene graves y agudos, que se estira, que es cómoda e incómoda. Que juntos exploremos qué logra hacer el alumno y sobre todo, se concientice de lo que está sucediendo para que vaya alimentando una independencia (por admitámoslo maestros, los amamos, pero no podemos estar detrás de ellos cuidando cada decisión vocal que toman, y también es lo bonito de esto).

Así que después de 3 voice notes que le envié a mi amiga de aproximadamente más de 3 minutos cada uno (me disculpo, me obsesiona el tema y puedo hablar de esto siempre) Le compartí lo que había funcionado con mis alumnos, con la esperanza de que pueda hacer que su alumna aterrice la idea (no he sabido el desenlace de esta historia, pero fingers crossed!)

Mi consejo aquí es:

  1. Common ground: encuentra un punto de encuentro y conexión (esto va tanto como para el maestro y el alumno, es responsabilidad de ambos involucrarse en el proceso). Todo esto para promover una sesión más amena y relajada, trabajamos con tu cuerpo y necesitamos que estés relajado, querido alumno.
  2. Back to basics: vamos a hablar y platicar primero. Si puedes hablarlo, ¿que crees? también puedes cantarlo! sólo necesitamos encontrar la manera de conectarlo y hacerlo consciente, pero no te preocupes, para eso estamos en clase. Para aprender.
  3. Diviértete: concentrado no significa aburrido. Sé creativo y verás como las cosas solitas se van acomodando.

 

Creo que a veces queremos complicarnos la existencia con la sobriedad y seriedad de las clases, pero a mi gusto, cantar es algo tan intuitivo y experimental que podemos divertirnos y asombrarnos en el proceso. Espero te sirva.

 

Nos vemos en clase.